domingo, octubre 10

1

Las palpitaciones irrumpieron
en mi cuerpo sereno hasta entonces;
a ellas o por ellas se pegaron lágrimas
que me humedecieron
conmocionando aún mas mi cuerpo, ya tembloroso
que se preguntaba qué sucedía

¿Era, efectivamente, el correlato de un pensamiento?
No.
Era una orden.
El filósofo alemán estaba equivocado: el cuerpo es lo infinito
y en el comienzo fue él, conteniendo toda la posteridad;
El pensamiento insular volvió a salirse con la suya:
“Me pongo triste porque lloro y no lloro porque estoy triste”
debería ser la sentencia inicial de cualquier filosofía

Fui otra vez el cuerpo el que me dije qué hacer.

viernes, enero 1

epistemología de la noche

cuando en el final de la noche
los resultados se iluminan
la lógica mercantil del levante
revela la ingenuidad
de nuestro intento de contracultura:
sólo hay dos bandos
el de los que ganan
el de los que pierden
la tercera posibilidad es ficción
y ni si quiera para los mejores detallistas
manifiesta un relieve que la diferencie del segundo clan

solías decirme tiempo atrás:
“el tercero excluído puede incluirse”
y creyéndote lúcido
al final de esa frase
sonreías

pero estabas equivocado
estabas equivocada
la lógica es férrea y aplastante
y lo más angustiante:
no es a priori
pero igual de inmodificable.

la noche me encontró radiante
pero mi genética utópica
volvió a arrojarme
-en el amanecer-
hacia el país en el que nadie nunca quiere estar
porque nadie nunca
-y esto sí es a priori-
desea la verdad que esta región te clava:
la noche, a pesar de sus intermitencias, es eterna.