viernes, diciembre 12

sos lo que sos

Mentira.
Es completamente falso eso que acabo de leer por ahí y que mucha gente anda repitiendo: "Yo soy lo que quiero ser".

Me molesta en demasía que alguien diga proposición tal. Es indefectiblemente falsa. Estamos compuestos por una carga muy alta de necesidad, no elegimos todo. Es más, elegimos mucho menos de lo que creemos; muy poco. Lo que somos es, si nos ponemos cuantitativos, un 4% lo que queremos y un 96% lo que otros quieren -por otros entiéndase: genes y cultura (familia, amigos, sociedad)-. Inclusive, lo que queremos ser es escasamente nuestro: queremos ser lo que los genes y la cultura quieren, y cada tanto metemos nuestro bocadillo. Asumir esto es como asumir la propia finitud, la muerte futura. Digo, todo conocimiento que poseamos está mal parido si se carece de ellos. Es dato, no saber.

Pido perdón por exponer algo tan básico, pero hay que ser prevenido ya que uno se sigue topando con muchos sujetos que repiten frases como la de arriba.

Sólo interrumpí mi estudio para manifestar mi enojo a esos que creen ser lo que quieren. Cumplida mi tarea, me retiro.

domingo, diciembre 7

medianoche

Es sábado y es de noche. Es medianoche y ya es domingo.
Yo hoy no iba a salir, quizás tampoco salga. Es que mañana filmaba. Sí, filmaba. Filmaba algo que seguramente cuente después. Algo frívolo y bastante ajeno a mí. Justamente, lo acepté por su ajenidad. Hace poco lo dije y hoy lo mantengo: estoy en un momento en el que mi objetivo es "experienciar", vivir experiencias de todo tipo y color, frívolas y profundas y más. Me escriben por el msn así que paro y pongo punto y aparte.


Ya ni me acordaba que estaba posteando/escribiendo. Sigamos.
Escribo y tomo vino y aún no se si voy a ir a una fiesta a la que me invitaron. Era a las 22 y son las 0.29. Había que ir vestido de blanco. Eso me estimula ya que tengo una buena remera blanca y una bermuda también. Inclusive zapatillas. Podría cumplir a rajatablas con la propuesta. Pero al mismo tiempo no se exactamente el barrio en el que está -sé la dirección, pero no me he molestado en ubicarla-, no me he bañado, estoy relajado acá. Y lo que quiero dudo encontrarlo allá.

Cociné para mi y para Telma. Telma nunca vino a cenar. Hice carne y verduras al vino tinto. El sabor final fue un verdadero elixir. Pero Telma no llegó y su porción aún está en esa cacerola. Hace calor y no daba, al menos no 100%, para hacer una comida tan... estimulante. Pero bueno.


Ahora tomo un vino muy rico. Más rico de lo que pensé cuando lo compré y de lo que su precio sentenció. Un vino literalmente peronista. Acabo de hablar del peronismo por MSN. Mi interlocutor tenía de nick "madonna es peronista". Le pedí tres razones que justifiquen tal afirmación y me las dió. Hice notarle que, una de ellas, estaba implicada en una de las otras. Y ahí, cansado, me dijo que no iba a insistir porque "estoy convencido que al antiperonista no se lo puede convencer racionalmente. Es necesaria una conversión". Toda eso no es en absoluto necesario, retruqué. Mi padre es peronista de pura cepa. De pura cepa. Yo siempre vi la realidad peronísticamente. Sin embargo, últimamente he podido distanciarme, des-apasionarme. De hecho, no hace tanto tiempo usé un argumento relacionado para hacerle una crítica a papá: "Es que vos, tenés una cosmovisión netamente peronista". Él se rió y le pareció tan ocurrente mi emisión, que me dió la razón y cedió. El peronismo es, como el Dios del neoplatonismo, todo y nada de todo.



Voy a postear ya porque tengo la sensación de que se me puede borrar todo y no quiero.

sábado, diciembre 6

del por qué

Yo ya tuve blogs. No sólo eso: tuve y tengo blogs, flogs, spaces, recientemente facebook y prácticamente todo medio cibernético pop dónde la gente se muestra y se inventa, canaliza sus pulsiones egoeróticas y lanza sus -más o menos conscientes- pretensiones de reconocimiento y admiración. Punto.

No voy a intentar salvaguardar mi propia experiencia de todas aquéllas, mucho menos justificar de alguna manera que aparente ser profunda lo que escribo, el hecho de que lo escriba y mi clara pretensión de que alguien, azarosamente o no, lea lo que escribo. Simplemente voy a escribir. Incluso, como Pablo Pérez cuando escribió su diario y su año sin amor, voy a obligarme a escribir. Voy a esforzarme por sentarme la mayoría de los días un rato frente a la pantalla y escribir.


Todavía no voy a contar de la existencia de esto. Pero no quiero demorarme mucho. Si algo he descubierto en este último tiempo, son principalmente dos cosas:

- siempre escribo mejor cuando me dirijo a alguien en particular. El formato carta o e-mail suscita lo mejor de mí. Todo lo que reivindico de mi literatura está en mis "Elementos Enviados" -y ahora que recuerdo, también algunas cosas en la notebook del año 1992 con Windows 3.1 y Write en vez de Word que me regaló papá, pero eso es otro tema-.

- mis ideas -o como sea que se llame lo que me cruza por la cabeza- son siempre más lúcidas cuando surgen por reacción. Obviamente, esto no es lo ideal y no aspiro a permanecer así por el resto de mis días. Pero debo reconocerlo. Lo mejor de San Agustín fue siempre una respuesta a alguien. Una lucha con alguien. Creo que esto puede decirse también de Nietzsche. Ni hablar de Leonor Silvestri. Y como no quiero ser absolutista, me abstengo de decirlo de la filosofía en general. Sea como fuere, yo soy así.


Por esto dejo el formato archivo Word con contraseña secreta y me embarco otra vez en esto. En realidad, me embarco por primera vez ya que ahora voy a explotar la característica de cosa pública que tienen estos sitios comentando de su existencia a todo el mundo -cosa que antes no hice, al menos no lo suficiente-. En esencia -con toda la repugnancia que dicha palabra me provoca-, todos los que jugamos este juego tenemos alma de flogger del Abasto: queremos mostrarnos todo y que nos digan que somos lindos.