Los días se están sucediendo, como rezaba cierto blog de medianamente conocido literato argentino contemporáneo, en desorden. Hay algo de ello que me agrada y me estimula a dejarme llevar. Sin embargo, mi compulsión racionalizante -robo a Mel- y ordenadora me pide cierta disciplina. Y ahí se desata una lucha de pulsiones como la actual. Pulsiones, obviamente, en un sentido no técnico.
Tengo que estudiar para seguir sosteniendo mi carrera y tengo que ir al barrio chino a comprar los ingredientes para la cena que esta noche mamá me va a regalar -ya que esta noche se festeja en lo de mi familia-. A propósito, cumplí años. A propósito II, como la mayoría, vamos al barrio chino a comprar cosas para hacer una comida japonesa con la seguridad de encontrarlos -por experiencias pasadas-, asimilando (aquí es donde tendría que haber puesto "como la mayoría") a China con Japón (y Corea, claro). Nos justificamos asumiendo que si los accesorios allí están, ellos asumen dicha confusión: se dejan confundir. Lo que en realidad es una interpretación medianamente sublimada del objetivo real de todo chino que vive en Argentina -de todo chino que vive-: lucrar, a costa de perder la identidad. Ahora que pienso, dónde dice "de todo chino que vive" debería decir "de todo lo viviente". Y ahora que sigo pensando, noto que lo humano no es todo lo viviente y, por lo tanto, la frase correcta sería "de todo humano que vive".
Sea como fuere, mis días se empujan en desorden (esa es la frase exacta del blog antes nombrado). "Odio los líquidos" fue la frase con que le respondí a Telma cuando me alcanzó un vaso de agua con el fin de hidratarme ante mi calamitoso estado de fin de sábado. Y sacudí el vaso al piso. No podía tomar si quiera agua. Sólo podía recibir agua desde arriba: la ducha no paraba de arrojarla. Algunos decían que no tenía que ser caliente porque me iba a deshidratar, siendo que lo único que estaba deshidratado era mi maldito cerebro. Desde los 15 años no tenía una experiencia tal. Todo esto tiene un nombre: regresión. Un nombre en negrita: más regresivo aún es relatarlo.
Ayer el cuerpo no respondía y por eso no fui a la jam de funk a la que me invitaron. Sin embargo, sí fuimos a cenar. Estaban mis amigos de ER y había que sacarlos. Era graciosa por momentos la incompatibilidad entre algunos de los sentados en esa mesa. Eso despertaba mi atención y me incitaba a provocar momentos de cruces, de llevar las conversaciones a lugares que expliciten esa incompatibilidad. Cada tanto, lo lograba. Sin embargo, después me aburrió y me pareció un tanto sádico. Por lo que me sumé a las charlas convencionales que no llevan a toscas. Y estuvo bien. Volviendo al metalenguaje: es "tosca" una palabra que signifique pelea? por qué fue la que me vino a la mente? no habré querido decir "rosca"? "rosca" significa eso también?
Ultimamente no puedo superar la fase del sexo oral. Y esto tiene que ver con el alcohol. Creo que, igual, también estoy teniendo miedo. Y eso es algo que trato de explicarme con mi analista que, por cierto, se fue de viaje hasta marzo. Animarme a volver a utilizar la palabra "miedo" entre mis posibles estados psíquicos me llevó a leer dos cosas al respecto que escribí en algún momento. Una poesía algo sombría y bastante vulgar que, a pesar de ello, voy a poner exactamente ahora:
hacia adelante, llanura
pampa desconsolante
infinita
desierto
de frente vos
yo
el deseo
y el miedo
se desata una batalla épica
estiro la mano
me esfuerzo
te tengo a tan poco
que no te alcanzo
a caballo
los jinetes tienen miedo
y los kilómetros nada miden
el miedo es la única distancia
y lo demás,
humo.
Fue escrito bajo los efectos de una consigna de un taller que hice hace muchísimo -de adolescente- y ahora sigo, cada tanto, a través de un blog. Esta decía: "describir en poema corto de verso libre el significado de la palabra distancia".
Lo otro no era un poema, sino un cuento. Este sí no lo voy a publicar, porque fue escrito bajo los efectos de la tristeza y el desamor: estados que hace bastante decidí sean exclusivamente privados. Aparte, no hablaba de mi miedo; hablaba del miedo de Él.
Es hora de agarrar mi bici y marcharme de acá.
Invitación
Hace 4 días.
2 comentarios:
Te referís al sexo oral per sé o a la "etapa oral" de Freud?
Ah bueno, me quedo más tranquilo. Supongo.
Cual es la página o blog del taller que mencionas?
Publicar un comentario