Hubo un momento de ese día que no cuajaba. Habiendo una sensación térmica de más de cuarenta grados, superando la humedad el noventa por ciento, corrías alrededor del parque sin expresar con tus gestos molestia alguna. Lo sorprendente era que ni si quiera transpirabas. Parecía como si una especie de microclima te rodeara y persiguiera hacia todo espacio que pisabas. Sin embargo, lo más extraño no fue eso: fue haberte podido ver desde mi casa, que está en Bogotá y Acoyte; distante doce cuadras exactas, cinco edificios trazando una diagonal, nueve minutos por el camino más corto. Yo podía sólo con echar un vistazo viajar en el tiempo y en el espacio. Demoler cinco edificios. Hubo un momento de ese día, definitivamente, que no cuajaba.
Mientras vos corrías y no transpirabas, yo sentado me empapaba. Podrán decir que algún tipo de esfuerzo implicaba el mirar tan profundo, que eso justificaba nuestras diferencias termo-estáticas. ¿Pero cómo explicar cuando apareciste en el balcón, buscaste esa toalla roja y la frotaste por mi cara, secándome? ¿Cómo explicar que estés y no estés corriendo y no transpirando y no corriendo y secándome en el mismo tiempo y sentido? Me enojó mucho tu actitud de superado, tu pretendido altruismo de venir, secarme y desaparecer una vez hecha la tarea, simulando que lo único que querías era quitar mi malestar por puro amor a ayudar al prójimo. No pude evitar atravesar –y esta vez la vista no bastó- esos doce cuadras-cinco edificios-nueve minutos para ponerme a correr al lado tuyo. Te propuse jugar una carrera: dos vueltas alrededor del parque. Te odié cuando la convertiste en carrera con obstáculos: dos vueltas al parque sin transpirar. Te tiré al piso con violencia y velocidad; con fuerza puse una de mis manos en tu pecho, inmovilizándote. Inmediatamente pasé todas mis partes mojadas por tu cuerpo. Tenía que vencer el microclima. Pero el agua que expedía no funcionaba: eras impermeable. Hubo un momento de ese día que no cuajaba.
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Hace 4 días.
2 comentarios:
Excelente esto che. Lo único que cambiaría es esta oración: "Te tiré al piso con violencia y velocidad; con fuerza puse una de mis manos en tu pecho, inmovilizándote", a la que le quitaría los adjetivos. Tambien hay algún adjetivo por ahí que podría irse ("solidaridad altruista" es redundante, "mis partes mojadas" en cambio, me parece que está justo).
Igual, repito, es muy bueno este texto. Como te habrás dado cuenta, no me gustan mucho los adjetivos ni sus derivados en los textos literarios.
(Sí, soy un hinchapelotas comentandote esto, pero me gusta fijarme en esas cosas).
Saludos!
Ah, el "con fuerza" tambien lo sacaría y el "puse una de mis manos en tu pecho" lo cambiaría por "me monté sobre tu pecho ". Es un detalle pelotudo, pero si ves un match de algún tipo de lucha (de la que no es actuada), vas a ver que para retener a alguien la unica forma es tirar se encima del otro. Además es mas gráfico.
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